Ocho etapas, 118 días reales, $50,000 de recompensa y $1.46M de ahorro verificado. Esto es exactamente lo que pasa desde que una empresa trae su problema hasta que sabemos si la solución funcionó.
Sin formato, sin consultoría previa, sin tener que saber cuál es la causa. Solo el síntoma y lo que ya intentó.
BOS cruza el caso contra el histórico de la red y devuelve hipótesis priorizadas. No adivina la respuesta — acota dónde buscarla.
Objetivo medible, restricciones duras, criterios con peso público y el formato que elige la empresa. Sin esto, cincuenta soluciones no se pueden comparar entre sí.
La recompensa completa se deposita en custodia antes de que un solo solver vea el Challenge. Ningún reto se publica con dinero imaginario — y por eso nadie tiene qué negociar por fuera.
Solvers verificados presentan diagnóstico, solución, plan, modelo económico y riesgos. Ninguno sabe qué empresa es. Ninguno ve las soluciones de los demás.
BOS descarta lo incompleto, califica el resto contra los criterios ponderados y entrega exactamente el paquete contratado. La empresa recibe cinco, no cuarenta y ocho.
Compara los finalistas lado a lado con los mismos campos. Al seleccionar, se libera la recompensa y — por primera vez — ambas partes conocen su identidad.
Aquí BOS deja de parecerse a cualquier otra plataforma. Medimos el resultado real contra lo que la solución prometió, y ese número queda público en el score del solver.
Si tu empresa carga un problema que ya intentó resolver y no cedió, el diagnóstico inicial no te cuesta nada.